Roger Subirana

jueves, 17 de noviembre de 2016

RECICLAJE

Se nos llena la boca con la palabra reciclaje: separar residuos, contenedores específicos de basura, energías limpias.. y sin embargo echando la vista muchos años atrás. cuando aún no se usaba la palabra, me doy cuenta que eramos mucho más "sostenibles" en mi infancia que ahora. Y os voy a poner varios ejemplos.

El pan se iba a comprar con una bolsa de tela, la bolsa del pan, nada de envoltorios de papel y plástico, nada de bolsas en la panadería.

Yo iba a comprar la leche todos los días, recién ordeñada a una vaquería que había cerca de casa. Iba con mi lechera de un litro. Llegaba a casa, mi madre hervía la leche y separaba la nata. Cero tetrabricks, cero botellas. Se lavaba la lechera y hasta el día siguiente.

El coche se cogía muy poco a nada, el cole estaba lejos, pero salía antes de casa y punto. Sólamente los niños hijos de militares venían en una pequeña furgoneta que los dejaba en la puerta.

Existía el capazo de la compra, donde se ponía la carne, fruta, verduras, nada de acarrear bolsas de plástico.

Los refrescos los consumíamos en botellines de cristal que íbamos a comprar a la empresa distribuidora cuando ésta no los traía a casa, en ambos casos dejábamos los botellines usados allí, así como las botellas de cristal de las gaseosas. Cero latas y envases de plástico.

No existían las grandes superficies comerciales, por lo menos en mi ciudad. Florecía el pequeño comercio: droguerías, ultramarinos, salazones, pescaderías, encurtidos... había absolutamente de todo, ahora lo llaman "comercio de proximidad".

El producto fresco no iba envasado, el carnicero/a o pescadero/a cortaba lo que necesitabas y lo ponía en papel encerado, creo que se llama, era de los pocos residuos que iban a la basura, la fruta y las verduras, tampoco, ibas a la plaza y directos al capazo de la compra. Si necesitabas clavos o tornillos te vendían las unidades que te hacían falta, nada de blísters.

Los electrodomésticos se reparaban, todo tenía una vida útil mucho más larga, era raro que tuvieras que cambiar una lavadora o una nevera por una avería. La televisión igual, Venía el técnico a tu casa, y la arreglaba. Ahora no, aparte de que todos los electrodomésticos tienen obsolescencia programada, cualquier avería implica una nueva compra.

Resumiendo, la bolsa de basura eran residuos orgánicos y poco más. En una familia de tres personas, escásamente se generaba una bolsa de basura al día. Hoy yo, en nuestra familia de cuatro personas he bajado 3 bolsas a los contenedores, 2 de ellas de envases.

Cada cual que saque sus propias conclusiones. Agradezco comentarios.

sábado, 2 de abril de 2016

VERANEANTES Y MODAS

El hecho de tener vacaciones y venirse a la costa trae emparejado un romper con la vida habitual y un aspecto de esto es la vestimenta.

Después de un comentario que hice en facebook esta Semana Santa creo que vale la pena ampliar el tema.

Lugar: Salou, Tarragona, España.

El tiempo ha sido fresquito y no he permitido muchas veleidades a los veraneantes, pero si las justas para poderlos clasificar en varios grupos.

- "El chirucas". El sale de casa y lo mismo le da playa que montaña, lo ves en el Paseo Jaime I de Salou en bermudas deportivos, botas de montaña y calcetines gordos. Imprescindible mochila a la espalda aunque vaya al bar de debajo de casa a tomarse un café con leche. No es raro verlos con bastones de senderismo, muy aconsejables por las "grandes dificultades orográficas" que presenta Salou.

- "Señores en chandal". Normálmente son de 50 para arriba pero pueden encontrarse ejemplares mas jóvenes. Van con el chandal de táctel de toda la vida, pero en vez de camiseta llevan camisa, a cuadros o a rayas. Bajos elásticos del pantalón que muestran muchas veces sus calcetines blancos con raya azul y roja, que no han cambiado desde los 80. La mayoría de las veces zapatillas deportivas, pero no es extraño que los combinen con mocasines. Van cómodos, pero yo dudo que se miren en el espejo ¿Hay algo peor? Sí.

- "Señores y señoras con mallas de running". Se ha puesto de moda correr, un ejercicio barato y saludable que comporta un tipo de vestimenta cómoda y , ahora,apretada. Como todo, no choca ver a gente corriendo con mallas, son para eso. Lo que si choca es que muchos veraneantes las lleven como prenda de ocio. Señores desbordando lorza y enseñando ombligo mientras su panza lucha por escapar de las apreturas. Señoras con una silueta cruasan, apretadas que no pueden más y con un trasero que está diciendo "me ahogo!!!!" embutido en unos leggings negros brillantes. La idea, creo yo, es dar un aspecto deportivo y de vida sana, lo que contrasta con verlos en las terrazas con jarras de cerveza de a litro y raciones varias encima de la mesa.

- "El rigores". Sale el sol y mientras pasea se quita alegremente la camiseta, el polo o la camisa quedándose a pecho descubierto y mostrando sus encantos a todos los paseantes. No se entusiasmen las chicas y señoras que lean esto, no, porque no verán un torso 10, ni siquiera cinco raspado. Vale mas mirar a las cotorras que están en las palmeras.

Por suerte el clima fresquito nos ha privado de la visión de señores en pantalón pirata lleno de bolsillos, mocasines y calcetín de ejecutivo, pero ya llegará el verano, ya.......

viernes, 22 de enero de 2016

ANECDOTARIO DE UNA TIENDA DE MOVILES 1

Aunque empecé con esta entrada en verano, no está de más recuperarla para seguir con un hilo que da mucho de sí.

Con mucho calor estos últimos días y con situaciones de lo más divertido (sobre todo en nuestra tienda Yoigo), como ese señor, ya mayor, que viene desde un pueblo cercano ,dos veces por semana para que mi chica le borre las llamadas que hace y recibe de "la querida", y que nos dejó como regalo en su última visita unas cerezas que parecían tomates de gordas. O los clientes que te piden que les arregles algo del teléfono y al trastear en él te encuentras cosas de lo más insospechadas...

Mención aparte merecen los senegaleses y su relación con los móviles. Segúramente porque ahora mismo es el primer artículo de "lujo" al que pueden acceder y que una vez tienen gustan regalar cuando van a su país a amigos y familiares (o bien los revenden). Con ellos problemas cero: educados, miran lo que pueden pagar y con lo que disponen compran, y si no van depositando dinero hasta que pueden retirar el producto. Es curioso como son despreciados por otras personas de color de origen caribeño, nunca lo entenderé, cuando los que desprecian son "la mitad" de civilizados que los que son despreciados.

Nos traen móviles  a reparar, algunos de ellos bien cuidados, otros da pena verlos, muchas veces pienso que si el móvil no funciona es por la capa de mugre que se acumula encima. Después de recepcionarlo me lavo bien las manos con agua y jabón, a saber lo que puedes coger....

Me llama también la atención la mala leche y malos modos de mucha gente que se supone está de vacaciones, no se si la traen de casa o ya viene de serie con ellos desde su nacimiento. Pero son solo sombras de una actividad que, esperemos, nos de para un sueldo digno.

martes, 25 de agosto de 2015

EL TURISTA PORCULERO

Dedicado a Don Antonio Burgos que tan bien retrata a los personajes de esta sociedad.

Como todas las entradas ésta es un caso real convenientemente maquillado y experiencia propia al 100 %.

Suena el teléfono de la tienda: - Hola, ¿que horario hacéis? - .
- De 10:00 a 13:30 y de 17:00 a 21:00.

- Perfecto, quería hacer esta gestión...¿que documentación necesito? -

- Pues esto y lo otro.-

- Muy bien, gracias.-

Se presentan a las 13:35 cuando ya recogía para irme a casa, y ayudar a mi chica a dar de comer a los pequeños y acostarlos ¿por que preguntan por el horario ?. El turista porculero siempre va con el asesor y en este caso no es una excepción.

- Venimos a hacer esta gestión.-

- Muy bien, ¿ traen ustedes la documentación ?.-

- No, pero hacemos la gestión y ya te la mandaremos por correo electrónico- dice el asesor.

- Pues mire, no. La empresa es muy rigurosa en este sentido y no me deja hacer esta gestión si no dispongo de la documentación en mano-

Risitas del asesor - Bueno, pero en este caso...-

- En este y en todos caballero -.

Les propongo que me manden la documentación al momento desde su teléfono móvil.

- Ah si, ahora mismo.-

Pero vaya, no recuerdan la contraseña. El asesor insiste en que me la mandan desde su casa, pero que hagamos la gestión al momento, y yo me enroco y digo que no, ya que si no la mandan (que nunca la mandan) me puede caer encima un marrón muy gordo.

Al final consiguen enviarla al recordar la contraseña dichosa y procedo a realizar la gestión. Mientras tanto, no contentos con robar mi tiempo, me piden que les enseñe varios productos de la tienda, que, por supuesto no compran. El asesor demuestra sus conocimientos o falta de ellos, delante del turista porculero que sonríe satisfecho.

Termino la gestión, pero quieren probarlo in situ, no se fían.... al final comprueban que todo funciona como ellos quieren. No han tenido ningún problema en hablar delante de mi de que al mes se van a dar de baja de la gestión realizada en ese momento. En mi caso ha sido tiempo perdido, tres cuartos de hora para nada.

Toda la familia trabajamos de cara al público y vivimos cosas así todos los días : en tiendas de ropa, oficinas. Al turista porculero no le basta con disponer de su tiempo, de todo el que quiera. Tiene que robar el de los demás, le da lo mismo estar probándose pantalones a las diez y media de la noche, que aparecer en una tienda a las nueve de la mañana quejándose de que no esté abierta, aunque en la puerta ponga bien claro en su horario que no abren hasta las diez. Piensan que en una localidad costera la gente no tiene una vida propia y que todo el mundo a de estar a su disposición 24 horas al día, cuando ya de por sí se hacen horarios draconianos para poder dar más servicio, o se hacen turnos, los que puedan.

Sirva este retrato de cada día como un pequeño desahogo.

sábado, 18 de julio de 2015

EL VINO CON GASEOSA

Con el peligro de que muchos me tachen de blasfemos e irreverente, hoy voy a reivindicar una gran bebida: el vino con gaseosa. Y ahora veréis porque lo de irreverente.

Resulta que por mi trabajo me suelen regalar bastantes botellas de vino, casi todas de muy buena calidad, lo cual no es raro porque en este país gozamos de unos caldos excelentes con una relación calidad / precio insuperable. Yo no soy bebedor de vino, y muchas veces las guardo cuando voy a comer a casa ajena, siempre me gusta llevar algo. Pero otras me lo bebo yo, siempre mezclado con gaseosa, en concreto la Schuss y con unos cubitos de hielo, creando un vino con gaseosa que está buenísimo y porqué no decirlo, un vino con gaseosa "premium" ese concepto que se lleva tanto ahora y que nos hace parecer unos entendidos cuando compramos algo con esta etiqueta aunque no tengamos ni p.i.

 Prefiero esto a destrozarme el estómago con un tinto de verano o con un vino de brik y aunque los aficionados a la enología me llamaran hereje y malmetedor de vino, para mi acompañar una comida con un vaso grande de un buen vino con gaseosa es un gran placer jejeje.

El último masacrado de esta manera ha sido "El Héroe" un monovarietal de garnacha de D.O Calatayud del cual podéis leer esta reseña  en Verema, y del cual puedo decir que estaba de muerte con la gaseosa.

sábado, 27 de junio de 2015

RETRATOS PLAYEROS 1

Ir a la playa después de la noche de San Juan es toda una aventura, ya que quedan restos de la juerga de la noche pasada y algún rezagado también algo pasado, aunque este año , todo hay que decirlo, no estaba tan sucia como otras veces.

Allá que nos fuimos los mellizos, su padre, que soy yo, y mi madre, abuela de los infantes. Tienen dos años, así que la diversión estaba asegurada. El primer paso fue quitarles el pañal y perseguirlos para ponerles crema protectora, el formato en spray facilita mucho las cosas, y la verdad es que si se les hace como un juego, se lo pasan muy bien. Una vez encremados se tiraron los dos al agua, sin flotador ni nada que se les pareciese, recordando yo con nostalgia como a su edad iba yo con flotador, sandalias de goma o cangrejeras, gafas de buceo y algún aderezo más y me metí poco a poco por si el agua estaba fría. Se salpicaron, me salpicaron, salpicamos y allí estábamos los tres felices cuando vemos a un grupo de abuelas que se tumban en la arena y se quedan en top less. Nil, no pudo reprimir un gritito que suele soltar cuando algo le asusta, Lucía las miraba con una indiferencia no exenta de sarcasmo y yo procuraba no mirarlas porque el espectáculo no era muy edificante...y luego hay alguno que me dice: tú viviendo en la playa te pondrás las botas de ver señoras estupendas. Pues mire no. Eso unido a la costumbre que ha cogido el orondo turista ruso en ir en braga naútica, así como muchos señores de edad avanzada, hace que se cree un ambiente bastante bizarro en la playa.

Que ojo ! cada uno tiene libertad de ir como quiera, pero un señor de 120 kg o más corriendo en braga naútica de color verde fosforito da hasta sensación de peligro.

Los mellizos pensaron que debía ser mejor camuflarse y se rebozaron en arena que se les quedó perfectamente pegada gracias a la crema protectora. Parecían cachopos andantes. Nos fuimos para las rocas y se juntaron con varios niños que, en vano, intentaban cazar pececillos, al rato llego un abuelo remando en una barca hinchable con su nieto, ambos pertrechados de redes. al intentar bajar el hombre de la barca, perdió pie y acabo de cabeza en el agua, su nieto gritaba "que se ahoga el yayo !!!" pero el agua no subía más allá de a cintura y enseguida apareció su cabeza entre las risas malvadas de los otros niños, mientras mi Lucía gritaba "más, más" pretendiendo que el pobre señor repitiera la hazaña. Me la lleve como pude ya que no quería aumentar más el sentimiento de verguenza del señor. quedaron bastante frustrados por la pesca, así que para otro día me llevaré unos peces que van a cuerda y se los soltaré para que ellos los cojan.

Terminamos la mañana con Lucía intentando cambiarle a otro niño su pelota por una regadera, a lo que el otro se negó echándose a correr (no se que le debió decir mi hija) y con Nil empeñado en arrancar la boya que marca el canal de salida de los socorristas. Cosas de niños

lunes, 18 de agosto de 2014

MARY PEPI QUIERE UN NEGOCIO

Hay una tendencia últimamente que estoy viendo mucho en mi trabajo, y es la de esas parejas o matrimonios en las que ella quiere montar un negocio porque se aburre. Esto es un resumen de muchos casos que he mezclado en uno.

El prototipo de esta pareja suele ser muchas veces el mismo, y es la realidad, no se trata de xenofobia ni sexismo  por mi parte: Señor maduro español, con esposa o pareja como 30 años más joven y extranjera, se les ve gente con dinero y que les va bien en la vida.

Vaya por delante que mi madre hasta su jubilación ha tenido tienda, que tengo muchas amigas con tienda y que se lo que es la vida de autónomo e intentar llevar un negocio adelante. No es el caso de esta entrada en el blog, aquí esfuerzo hay más bien poco.

El proceso comienza así: tras mirar tropecientos locales, al final se deciden por uno y montan su negocio, sin ningún estudio de mercado ni nada que se le parezca, y un gasto exagerado por parte del marido: no falta detalle,  hasta inauguración por todo lo alto y... empieza la realidad.

En un negocio hay que ser serio y cumplir unos horarios, sobre todo al principio, si no la gente se acaba cansando y esto no va con Mary Pepi, pasan los primeros meses y aparte de las amigas que han ido a verla y decirle lo "mona" que ha quedado la tienda, poca gente se ha acercado y poco ha vendido. Se aburre en la tienda, se siente sujeta y llega un momento que le dice a su marido que ella no quiere ser esclava de su negocio y que necesita una dependienta para poder tener tiempo libre.

El marido, un poco mosca, accede y le pone la dependienta, así Mary Pepi puede retomar sus cafés y reuniones, el golf, sus compras en Barcelona,etc, etc.

A la tienda ya no va, se acerca, y la dependienta que empezó con ilusión, se empieza a desmoralizar ya que tampoco le da mucho margen a la hora de tomar decisiones, eso sí, recibe su sueldo puntualmente, incluso consigue aumentar las ventas, pero la cosa no marcha y ella lo sabe. Mary Pepi ya ni se asoma, la tienda le aburre....

Hasta que un día, la pareja vuelve por la agencia y dice que la calle es mala, que no hay gente, que se han gastado mucho dinero y que quieren traspasar la tienda. El marido quiere recuperar toda la pasta que ha puesto en el negocio, obviamente nadie quiere pagar un traspaso por un negocio que no funciona y al final dejan el local sin ninguna compensación.

Todos los años tenemos un caso de Mary Pepi, pueden ser tiendas de ropa, restaurantes, bares..... pero todos acaban igual.