Roger Subirana

sábado, 17 de julio de 2010

ANECDOTAS PLAYERAS III

Manolo ha cogido vacaciones y como todos los años se ha bajado a la playa, a Salou, al apartamento de un dormitorio que compró hace muchos. Con él van su mujer y dos nietos. A él nunca le gustó la playa, pero su mujer se empeñó, que si el chico , que si el mar, que si mi hermana se ha comprado uno, que ya verás como rabiaran los vecinos..... y al final tuvo que ceder. Manolo deambula por las calles de Salou con el periódico debajo del brazo, viste unos ridículos pantalones piratas y una camiseta con un ancla que le compró su mujer, va sudando como un poseso y pensando lo bien que estaría el en su casa con el aire acondicionado y una cerveza fría, leyendo la prensa en el sofá del comedor, recuerda con nostalgia sus días de Rodriguez, cuando el trabajo le "impedía" ir de vacaciones a la playa y se limitaba a dejar a su mujer y su hijo en el apartamento, visitándolos los fines de semana.

Hoy por la mañana Manolo ha entrado a la inmobiliaria, con una sombrilla debajo del brazo y de la mano a uno de sus nietos que no paraba de darle patadas mientras le decía "yayoooo, vamos a la playaaa", "yayoooo cómprame un helauuuuu". Manolo me ha preguntado cuanto podía valer su apartamento y si sería fácil venderlo, la respuesta él ya la sabía pero buscaba un atisbo de esperanza en palabras de otro. Resignado, se ha despedido educádamente y ha seguido su camino a la playa.

1 comentario:

  1. supongo que habrá muchos Manolos que quieran vender esa segunda residencia porque no puedan pagar ni la primera. La gente pensaba que esto es jauja y, como se suele decir, llego Paco con las rebajas. Salu2

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