Roger Subirana

viernes, 22 de enero de 2016

ANECDOTARIO DE UNA TIENDA DE MOVILES 1

Aunque empecé con esta entrada en verano, no está de más recuperarla para seguir con un hilo que da mucho de sí.

Con mucho calor estos últimos días y con situaciones de lo más divertido (sobre todo en nuestra tienda Yoigo), como ese señor, ya mayor, que viene desde un pueblo cercano ,dos veces por semana para que mi chica le borre las llamadas que hace y recibe de "la querida", y que nos dejó como regalo en su última visita unas cerezas que parecían tomates de gordas. O los clientes que te piden que les arregles algo del teléfono y al trastear en él te encuentras cosas de lo más insospechadas...

Mención aparte merecen los senegaleses y su relación con los móviles. Segúramente porque ahora mismo es el primer artículo de "lujo" al que pueden acceder y que una vez tienen gustan regalar cuando van a su país a amigos y familiares (o bien los revenden). Con ellos problemas cero: educados, miran lo que pueden pagar y con lo que disponen compran, y si no van depositando dinero hasta que pueden retirar el producto. Es curioso como son despreciados por otras personas de color de origen caribeño, nunca lo entenderé, cuando los que desprecian son "la mitad" de civilizados que los que son despreciados.

Nos traen móviles  a reparar, algunos de ellos bien cuidados, otros da pena verlos, muchas veces pienso que si el móvil no funciona es por la capa de mugre que se acumula encima. Después de recepcionarlo me lavo bien las manos con agua y jabón, a saber lo que puedes coger....

Me llama también la atención la mala leche y malos modos de mucha gente que se supone está de vacaciones, no se si la traen de casa o ya viene de serie con ellos desde su nacimiento. Pero son solo sombras de una actividad que, esperemos, nos de para un sueldo digno.