Roger Subirana

martes, 25 de agosto de 2015

EL TURISTA PORCULERO

Dedicado a Don Antonio Burgos que tan bien retrata a los personajes de esta sociedad.

Como todas las entradas ésta es un caso real convenientemente maquillado y experiencia propia al 100 %.

Suena el teléfono de la tienda: - Hola, ¿que horario hacéis? - .
- De 10:00 a 13:30 y de 17:00 a 21:00.

- Perfecto, quería hacer esta gestión...¿que documentación necesito? -

- Pues esto y lo otro.-

- Muy bien, gracias.-

Se presentan a las 13:35 cuando ya recogía para irme a casa, y ayudar a mi chica a dar de comer a los pequeños y acostarlos ¿por que preguntan por el horario ?. El turista porculero siempre va con el asesor y en este caso no es una excepción.

- Venimos a hacer esta gestión.-

- Muy bien, ¿ traen ustedes la documentación ?.-

- No, pero hacemos la gestión y ya te la mandaremos por correo electrónico- dice el asesor.

- Pues mire, no. La empresa es muy rigurosa en este sentido y no me deja hacer esta gestión si no dispongo de la documentación en mano-

Risitas del asesor - Bueno, pero en este caso...-

- En este y en todos caballero -.

Les propongo que me manden la documentación al momento desde su teléfono móvil.

- Ah si, ahora mismo.-

Pero vaya, no recuerdan la contraseña. El asesor insiste en que me la mandan desde su casa, pero que hagamos la gestión al momento, y yo me enroco y digo que no, ya que si no la mandan (que nunca la mandan) me puede caer encima un marrón muy gordo.

Al final consiguen enviarla al recordar la contraseña dichosa y procedo a realizar la gestión. Mientras tanto, no contentos con robar mi tiempo, me piden que les enseñe varios productos de la tienda, que, por supuesto no compran. El asesor demuestra sus conocimientos o falta de ellos, delante del turista porculero que sonríe satisfecho.

Termino la gestión, pero quieren probarlo in situ, no se fían.... al final comprueban que todo funciona como ellos quieren. No han tenido ningún problema en hablar delante de mi de que al mes se van a dar de baja de la gestión realizada en ese momento. En mi caso ha sido tiempo perdido, tres cuartos de hora para nada.

Toda la familia trabajamos de cara al público y vivimos cosas así todos los días : en tiendas de ropa, oficinas. Al turista porculero no le basta con disponer de su tiempo, de todo el que quiera. Tiene que robar el de los demás, le da lo mismo estar probándose pantalones a las diez y media de la noche, que aparecer en una tienda a las nueve de la mañana quejándose de que no esté abierta, aunque en la puerta ponga bien claro en su horario que no abren hasta las diez. Piensan que en una localidad costera la gente no tiene una vida propia y que todo el mundo a de estar a su disposición 24 horas al día, cuando ya de por sí se hacen horarios draconianos para poder dar más servicio, o se hacen turnos, los que puedan.

Sirva este retrato de cada día como un pequeño desahogo.

sábado, 18 de julio de 2015

EL VINO CON GASEOSA

Con el peligro de que muchos me tachen de blasfemos e irreverente, hoy voy a reivindicar una gran bebida: el vino con gaseosa. Y ahora veréis porque lo de irreverente.

Resulta que por mi trabajo me suelen regalar bastantes botellas de vino, casi todas de muy buena calidad, lo cual no es raro porque en este país gozamos de unos caldos excelentes con una relación calidad / precio insuperable. Yo no soy bebedor de vino, y muchas veces las guardo cuando voy a comer a casa ajena, siempre me gusta llevar algo. Pero otras me lo bebo yo, siempre mezclado con gaseosa, en concreto la Schuss y con unos cubitos de hielo, creando un vino con gaseosa que está buenísimo y porqué no decirlo, un vino con gaseosa "premium" ese concepto que se lleva tanto ahora y que nos hace parecer unos entendidos cuando compramos algo con esta etiqueta aunque no tengamos ni p.i.

 Prefiero esto a destrozarme el estómago con un tinto de verano o con un vino de brik y aunque los aficionados a la enología me llamaran hereje y malmetedor de vino, para mi acompañar una comida con un vaso grande de un buen vino con gaseosa es un gran placer jejeje.

El último masacrado de esta manera ha sido "El Héroe" un monovarietal de garnacha de D.O Calatayud del cual podéis leer esta reseña  en Verema, y del cual puedo decir que estaba de muerte con la gaseosa.

sábado, 27 de junio de 2015

RETRATOS PLAYEROS 1

Ir a la playa después de la noche de San Juan es toda una aventura, ya que quedan restos de la juerga de la noche pasada y algún rezagado también algo pasado, aunque este año , todo hay que decirlo, no estaba tan sucia como otras veces.

Allá que nos fuimos los mellizos, su padre, que soy yo, y mi madre, abuela de los infantes. Tienen dos años, así que la diversión estaba asegurada. El primer paso fue quitarles el pañal y perseguirlos para ponerles crema protectora, el formato en spray facilita mucho las cosas, y la verdad es que si se les hace como un juego, se lo pasan muy bien. Una vez encremados se tiraron los dos al agua, sin flotador ni nada que se les pareciese, recordando yo con nostalgia como a su edad iba yo con flotador, sandalias de goma o cangrejeras, gafas de buceo y algún aderezo más y me metí poco a poco por si el agua estaba fría. Se salpicaron, me salpicaron, salpicamos y allí estábamos los tres felices cuando vemos a un grupo de abuelas que se tumban en la arena y se quedan en top less. Nil, no pudo reprimir un gritito que suele soltar cuando algo le asusta, Lucía las miraba con una indiferencia no exenta de sarcasmo y yo procuraba no mirarlas porque el espectáculo no era muy edificante...y luego hay alguno que me dice: tú viviendo en la playa te pondrás las botas de ver señoras estupendas. Pues mire no. Eso unido a la costumbre que ha cogido el orondo turista ruso en ir en braga naútica, así como muchos señores de edad avanzada, hace que se cree un ambiente bastante bizarro en la playa.

Que ojo ! cada uno tiene libertad de ir como quiera, pero un señor de 120 kg o más corriendo en braga naútica de color verde fosforito da hasta sensación de peligro.

Los mellizos pensaron que debía ser mejor camuflarse y se rebozaron en arena que se les quedó perfectamente pegada gracias a la crema protectora. Parecían cachopos andantes. Nos fuimos para las rocas y se juntaron con varios niños que, en vano, intentaban cazar pececillos, al rato llego un abuelo remando en una barca hinchable con su nieto, ambos pertrechados de redes. al intentar bajar el hombre de la barca, perdió pie y acabo de cabeza en el agua, su nieto gritaba "que se ahoga el yayo !!!" pero el agua no subía más allá de a cintura y enseguida apareció su cabeza entre las risas malvadas de los otros niños, mientras mi Lucía gritaba "más, más" pretendiendo que el pobre señor repitiera la hazaña. Me la lleve como pude ya que no quería aumentar más el sentimiento de verguenza del señor. quedaron bastante frustrados por la pesca, así que para otro día me llevaré unos peces que van a cuerda y se los soltaré para que ellos los cojan.

Terminamos la mañana con Lucía intentando cambiarle a otro niño su pelota por una regadera, a lo que el otro se negó echándose a correr (no se que le debió decir mi hija) y con Nil empeñado en arrancar la boya que marca el canal de salida de los socorristas. Cosas de niños