Roger Subirana

lunes, 4 de marzo de 2013

EL MOROSO

Erase una vez una señora que de golpe y porrazo, aunque todos sabemos que es ley de vida, se quedó viuda con una exigua pensión con la que además tenía que ayudar a un hijo que se había quedado en el paro.

Aparte de su piso, ya pagado, tenía un apartamento en la playa que disfrutó con su familia, pero ahora este apartamento era más una carga que una diversión: gastos de comunidad,  fijos de luz y agua, impuestos...se informó en varias inmobiliarias para ver si se podía vender en un plazo relativamente corto, pero las noticias no eran buenas, el edificio era viejo, y ahora mismo el precio "competitivo"  y sin la seguridad de venderlo,  era demasiado bajo así que decidió alquilarlo poniendo un cartel en el balcón.

A la misma tarde la llamaron, el futuro inquilino le pareció majo, le dijo que tenía trabajo fijo y ella se alegró de su suerte, en pocas horas había alquilado el piso, redactó un contrato tipo, cobró un mes de fianza y el mes al corriente y volvió a su ciudad contenta y confiada. Al mes siguiente esperó con ilusión el ingreso del alquiler, pero éste no llegaba, tampoco el inquilino se había puesto a su nombre el agua y la luz pero pensó que aún había tiempo. cuando llegó final de mes y no había cobrado decidió llamar al inquilino, pero éste no cogía el teléfono, así que cogió un autobús y se plantó en la playa pensando que podría haber ocurrido una desgracia.

Cuando llegó al piso algo no le cuadraba, ya que cuando llamó al portero automático le respondió una persona que no era el inquilino, que en principio iba a vivir solo, sin embargo le abrió la puerta éste, que ante los requerimientos de la propietaria le dijo que lo habían despedido y que ya le pagaría cuando pudiera, al preguntarle que porque había más gente en el piso, el contestó diciendo que eran unos amigos que estaban de paso, se dieron hasta el mes siguiente de plazo y ahí quedó la cosa. Pero llegó el plazo y nadie pagaba nada, le seguían llegando facturas de luz y agua a la señora y cuando hablaba con el inquilino todo eran excusas pasando a amenazas a la señora "te voy a destrozar el piso", "me puedo estar aquí un montón de tiempo hasta que me echen"....

Al cabo de otro mes más decidió llevar el tema a un abogado y ahí está esperando, a poder desahuciar al inquilino, pagando sus facturas de suministros porque, según le dijo el abogado, si mandaba cortar luz y agua se considera "acoso"......

Este caso es ficticio pero reúne una serie de circunstancias que por mi trabajo en una inmobiliaria he vivido, por eso hay desahucios y desahucios, y hay que tener en cuenta que a la vez que hay casos sangrantes propiciados por los bancos hay auténticos morosos profesionales que se ríen de gente que no son especuladores ni millonarios y que necesitan de esas pequeñas rentas para seguir adelante.

Por eso, si alguna vez queréis poner una vivienda vuestra en alquiler no os cortéis en pedir referencias, nóminas, contrato de trabajo..... y ante la menor duda no alquiléis. cuidado también con gente sin escrúpulos que se dedica a realquilar habitaciones e incluso colchones, yo tuve un caso hace poco que descubrí de casualidad en el que un elemento que nos había alquilado un piso de tres dormitorios por 550 euros al mes, estaba realquilando camas a 250 euros por mes. Aparte de las seis camas que había en las habitaciones, en el comedor había unos seis colchones, así que haced cuentas.

Las cosas no son blancas ni negras, hay muchos tonos de grises.