Roger Subirana

sábado, 16 de febrero de 2013

CHINOS

Esta entrada no pretende ser racista ni xenófoba, solo atiende a la realidad y experiencias de estos últimos 30 días, yo expongo los hechos y mis conclusiones y que cada cual juzgue.

Vamos a los hechos, de un tiempo a esta parte no hacen más que aparecer chinos en la oficina en busca de locales para "bazar", da lo mismo lo que pidan los dueños de alquiler, que haya traspaso, da lo mismo todo, incluso a una señora china a la que le dijimos "el propietario no quiere un bazar" nos contestó "decidle al propietario que pongo lo que quiera". Al precio al que están los alquileres en algunas zonas de Salou, uno no se explica como narices puede pagar esta gente un alquiler y vivir una familia vendiendo cacharros a 1 y 2 euros, habiendo, además, 3 o 4 bazares de este tipo en la localidad. Hablo con mis padres y resulta que en Barbastro, ciudad pequeña, provincia de Huesca, está ocurriendo lo mismo: pagan alquileres altísimos por bazares, han montado un supermercado en plena Plaza del Mercado ocupando unos antiguos almacenes y ahora me entero que en Corona de Aragón, la calle más cara en alquileres abren una...carnicería. No hay tanto mercado para tanta expansión, teniendo en cuenta además que en la mayoría de ocasiones lo que venden es malo tirando a cutre.

Da la impresión de que han pegado una patada en Madrid con el tema de Gao Ping y han salido desparramados para la periferia. Porque siempre ha habido comerciantes chinos, y hemos tratado con unos cuantos, pero el perfil era diferente, incluso alguno ha tenido negocios que ha debido cerrar porque no le funcionaban, como le pasa a cualquiera.

Ahora con los chinos está pasando un poco como ocurrió con hindús y paquistaníes: llegaron reventaron a la alza todos los alquileres de Salou, negocios de toda la vida desparecieron siendo sustituidos por tiendas de "deporte imitación" y ahí siguen, pidiendo más y más locales aunque su cliente principal, los ingleses disminuyan cada verano.

Muy extraño, todo muy extraño.