Roger Subirana

lunes, 3 de mayo de 2010

HACIA LA DESCIVILIZACION

Era una costumbre que estaba casi erradicada, poca gente veías que lo hiciera, pero últimamente hasta los más jóvenes lo hacen continuamente. Me refiero a escupir en la calle.

Vas andando tranquilamente y en un momento dado te cruzas con alguien que empieza a hacer sonidos extraños hasta que suelta el gargajo delante tuyo, muchas veces, yo diría casi todas, sin tener en cuenta que pases al lado.

Cuando yo era más joven, o en mi niñez, no era algo que se viera muy a menudo, básicamente porque era una falta de educación, y entiéndase educación como esas normas de conducta que facilitan la convivencia entre las personas. Cosas básicas que se aprendían de pequeños, como abrir las puertas a las personas mayores o cederles un asiento, andar por tu derecha, hablar con respeto a los demás, etc. Pero claro, cuando hablas de cosas del pasado enseguida te tildan de fascista o nostálgico, que ahora se lleva ser moderno y sin inhibiciones: ¿que quieres echar un lapo en la calle? el más gordo y que lo vea todo el mundo, ¿las papeleras? ¿que es eso?; si se caga el perro en la calle...para que agacharse a recoger nada, ya verás que gracia cuando lo pise uno; la basura...al lado del contenedor, que da mucho asco tocarlo; si como pipas voy dejando el rastro, como los caracoles; voy en bici porque soy muy ecologista y muy guay, eso si, me la sudan las señales de tráfico, las aceras y los pasos de cebra......ya se apartarán; si voy con el coche, la música a todo volumen...que se fije en mi todo el mundo, aunque sea por gilipollas, pero que se fijen....................y así podría seguir eternamente.

Lo que llamamos el mundo tecnológico o primer mundo, por lo menos en este país, está sufriendo un proceso de descivilización, una pérdida de valores continua. Yo no sé que deben enseñar en la Educación para la Ciudadanía de Zapatiesto, sé y veo todo lo que se tragan los niños en la tele y los ídolos que encumbra ésta: putingas finas, zorrones, queridas y maromos, vividores, sinverguenzas, estafadores,..lo mejor de cada casa cobrando por contar sus miserias. Y parece que nadie se de cuenta.

Luego nos tocará llorar.

1 comentario:

  1. Cuánta razón llevas... Es una cosa que me transmite un profundo asco, hasta el punto que algunas veces he tenido que hacer milagros para soportar las náuseas que me provocan los sonidos con la boca que hacen antes de escupir. Muchas de las veces les he gritado: ¡guarro!, pero nada, antes la gente te respaldaba al llamar la atención de alguien que realizaba cualquier acto incívico de ese calibre, pero hoy en día parece que aún tienes que pedir perdón porque te molestan estas guarradas... en fin, lo que tu dices, luego tocará lamentarse

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